lunes, 30 de junio de 2008

LAS TABLAS DE LA LEY (RELOADED)

Y DIOS DIJO A MOISÉS... PERO EL PUEBLO ENTENDIÓ OTRA COSA...
para la Niña de Metal
1. No amarás a Dios sobre todas las cosas; menos si antes que él está un millón de euros.
2. No jurarás el nombre de Dios en vano; salvo que sea para justificar tu irresponsabilidad y tus mentiras.
3. Santificarás las fiestas; máxime si hay chupe, música y sexo, mucho sexo.
4. No honrarás a tu padre ni a tu madre; ni a nadie que te chantajee con esa idea falsa de paternidad y maternidad caduca.
5. No matarás; excepto que tu chamba sea de sicario.
6. No fornicarás; salvo que seas papa, obispo o cura y te rodees de acólitos.
7. No robarás; a menos que seas papa, obispo o cura.
8. No darás falso testimonio ni mentiras; sólo los Hijos de Dios tienen ese privilegio.
9. No desearás a la mujer (ni al hombre) de tu prójimo; si te gusta, tómal@.
10. No codiarás los bienes ajenos; arrebátalos y serán tuyos: desear lo que te pertenece es amor propio.

sábado, 28 de junio de 2008

MALE STANDPOINT


"El punto de vista de los hombres". Así podría traducirse la expresión que da título a esta entrada. Y estarán pensando, ¿a mí qué tales conceptos? Pues resulta que no son unas simples palabras (si dicha expresión es válida) sino una manera de existir, un estilo de vida, una forma de poder, una visión del mundo, huelga decir, machista, androcéntrica, heterosexista.


La manera en que los "hombres" nos miramos a nosotros mismos, cuando nos miramos (esto es, los varones pocas veces o nunca nos hemos planteado la posibilidad -menos aún la necesidad- de observarnos como objeto de estudio) es siempre desde la superioridad y lo hacemos con una naturalidad que no es natural. Afirmamos, "soy hombre por que sí". Es decir, jamás reparamos en que al igual que las mujeres los "hombres" -eso que entendemos como "hombre"- es también producto social, resultado de un proceso cultural condicionado por un contexto y por múltiples factores que nos hacen ser hombres.


Pero como he señalado en otras ocasiones, un "hombre" no es un producto terminado. Si somos resultado de un proceso, es obvio -o no tanto, pues- que éste no termina, no al menos definitivamente, y entonces hay que continuarlo con cierta periodicidad. Desmontar, analizar, revisar, reponer, quitar, descomponer, articular, acondicionar, etcétera las múltiples piezas que nos conforman como "hombres" -como varones es más sencillo en tanto que la biología ha hecho eso por nosotros- en contacto con otros "hombres" y con mujeres. Muchas mujeres.


"El punto de vista de los hombres" es una mirada implacable al momento de juzgar. No tolera que algunos "hombres" se salgan del patrón natural que significa -obliga cabría decir- el ser macho. Si es lógico que a los "hombres" les gusten las mujeres (ser alburero, intimidar a otros más débiles, agandallar) ¿por qué diablos a un varón le puede gustar otro "hombre"? Esto es un horror en la mente del "hombre" típico, de aquél que no ha reflexionado sobre su propia condición de "hombre". Y procesos de incomprensión similar le acontecen si escucha que a un "hombre" no le gusta el futbol, ligar como pasatiempo, que no tiene novia, que aún es casto, que no toma, que no se ha ido de juerga o de pinta nunca, que no roba, que no compra piratería, que es educado, que es honesto, etcétera. Dirán que en la lista hay situaciones que nada tiene que ver con la hombría; es verdad, lo que quiero evidenciar es que para los "hombres", para muchos de ellos, hacer lo ilegal es también parte de esa demostración de virilidad contundente. El "hombre" no se permite ser flexible porque se afemina. Piensa.


"El punto de vista de los hombres", ha venido a ser, en consecuencia, una tiranía que no nada más ha asolado a las mujeres sino principalmente a los "hombres". A todos. Si lo pensamos bien, considero que nos convendría (empezar a) mover el ángulo de visión con que hemos sido vistos, cuando así ha ocurrido, y focalizar de múltiples maneras; en la variación de la perspectiva está la plenitud de lo contemplado. Y no creo que sea exagerado afirmar que los "hombres" también tenemos derecho a empezar a ser vistos y hacerlo también de otras maneras.

viernes, 27 de junio de 2008

POR EL ORGULLO DE SER... DIFERENTE


Este sábado 28 de junio se celebrará en muchas ciudades del mundo (occidental) la Marcha del Orgullo Gay. La gran fiesta (con todo y sus bemoles) de la diversidad sexual. El momento en que es posible oficializar y hacer visibles las distintas sexualidades que conforman el mosaico de la diversidad.
Es esta la ocasión de responder -de algún modo- al discurso institucional, hegemónico, heterosexista, homófobo, lesbófobo, transfobo dominante, que las diferencias existen y que tienen voz y exigen ser escuchadas. No será con drama sino con carnaval. Con fiesta; algo que no soportan los ortodoxos. La única línea ideológica es manifestarse. De todos los males, el peor. Y no es conformismo sino puntualizar, que para quienes siempre hemos estado en la sombra de la institucionalidad, este día luminoso obtener un reflejo es un paso más hacia la disminución de la desigualdad en la que hemos vivido.
Mañana se cumplen 30 años de mostrarse en este paisito catolizoide, ergo, intolerante. Resistamos al mismo tiempo que combatamos con inteligencia: We're here. We're queer. Get used to it.
Un enorme abrazo a todas y a todos los integrantes de este paisaje multicolor que da al mundo su pluralidad, riqueza y su frescura. Ya llegará la hora en que de verdad la realidad sea diferente, llegará, tal vez, el día que no habrá necesidad de manifestarse ... cuando no sea necesario ya nombrarnos bugas o raros. Feliz Día del Orgullo LGBT.
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Me han preguntado: ¿Crees que en nuestro país existe la tolerancia a la diversidad sexual?
No existe la tolerancia (quizá la "soportancia") salvo en el discurso oficialista y mal simulada, por cierto. Lo que tenemos y vivimos día a día es una homofobia, lesbofobia y transfobia que no se esfuerza en ocultarse (menos aún en erradicarse) y sí en hacerse evidente. Una intolerancia que nace en la familia, se refuerza en la escuela, en los medios de comunicación y de la que se hace alarde desde los púlpitos que tendrían que exhortar a la conciliación y no a la guerra como finalmente hacen. La discriminación está ahí, presente, ora visible, ora, soterrada, pero permanece en las palabras, en los gestos, en lo que NO se dice, etcétera. Este país, en definitiva, es institucionalmente intolerante.

miércoles, 25 de junio de 2008

DE POLLAS, CUERVOS Y OTRAS PLUMAS TRAIDORAS...

Se pierde en mi memoria el día que escuché que al benefactor le gusta saberse agradecido, creo que era alusivo al actuar de Dios, que siendo toda bondad y gratuidad, ve bien a quien le agradece sus favores. Con toda la discusión teológica que tal afirmación pueda traer consigo, lo cierto es que con el paso del tiempo he descubierto (y así lo he mantenido siempre), que con independeencia de lo que piense quien recibe un bien -de la naturaleza que sea- está obligado a volverse y dar las gracias a quien le ha auxiliado, y en esto nada hay de cristiano sino de gente bien educada. Aclaro, dicha persona está en el deber de decir gracias, no el de de vivir eternamente agradecido. Lo primero es ético, lo segundo chantaje vil.
Pero ahora que las calles de las ciudades están copadas de gente presurosa, cenutria, egoista, de seres que buscan primordialmente su satisfacción ( a cualquier precio, bufan ufanos), se ha extendido la insana costumbre de pedir, tomar, exigir, arrebatar ayuda sin que medie una palabra de gratitud. A las personas se les ha olvidado que a la acción de una solicitud satisfecha corresponde la reacción de mostrarse agradecida; y no adoptar la actitud desdeñosa (desde que lo vulgar se ha vuelto chic esta es la ley) de quienes asumen tal hecho con expresiones como "era su obligación", "yo no se lo pedí", "fue su decisión", " a quien le dan pan que llore", "para qué es pendejo", "agradecido debe estar que acepté su ayuda" y una lista infinita de sandeces que muchos hemos padecido. La bruticie está a la alza a la par del Euríbor.
Ejemplos de personas ingratas están al alcance de cualquier mirada. El título de este texto es ejemplo palapable de lo que quien esto escribe ha vivido recientemente. Jóvenes que ocuparon un lugar especial en mi horizonte de afectos, a quienes se les brindó la oportunidad de ser mejores, de crecer, superarse a través de la disciplina y el estudio, yacen ahora en el rincón del olvido deseado, bajo el peso del nick que aniquiló sus nombres. Pienso, dolorosamente, en aquellos que pierden o nunca tienen la ocasión de prolongar con sus acciones y actitudes una pequeña ayuda o un mínimo favor a los demás.
Tienen razón los entendidos de las causas que tienen al planeta en crisis, el principal problema del mundo no es económico ni político ni social sino moral. Al desdeñar al otro sólo porque no se nos parece (que si así fuera no sería otredad sino el yo mismo), la humanidad achica en el pozo de su indiferencia y haber qué haremos con una legión de indeferenciados igualitos todos, jodidos, inermes...
Huelga decir que redacto estas líneas basado en mi propia experiencia; quizás otros han tenido mejor suerte y unos más siguen empeñados en defender la causa común pese a recibir un aluvión constante de ingratitudes. Yo negado a instalarme en ogro o en mártir, solamente refiero que ningún malagradecido se merece el premio de ver cerradas las puertas de nuestra generosidad -humanidad- a otras personas, porque si ya les dimos mucho, actuar de otro modo -mezquino como aquellos- sería darles todo definitivamente y no se lo merecen.
Dicen que la invención de la cocina nos separó de las bestias, otros más que es la música es la que nos distingue del reino animal; yo pienso, y así me conduzco, que lo que nos hace humanos es la capacidad de reconocer en el otro la misma dignidad que en uno mismo. ¿Lo entenderán los plumíferos?Gracias.

CARTILLA DE LOS DERECHOS SEXUALES DE LAS Y LOS JÓVENES

1. Derecho a decidir en forma libre sobre mi cuerpo y mi sexualidad.

Existen diversas formas de vivir la sexualidad dependiendo de cada persona, tiempo y cultura.
Tengo derecho a decidir cuáles son las opciones más adecuadas y enriquecedoras para mí, partiendo del hecho de que soy responsable de mis decisiones y actos; tengo derecho a que se me respeten las decisiones que tomo sobre mi cuerpo y mi sexualidad.

2. Derecho a manifestar públicamente mis afectos.

Las manifestaciones públicas de afecto promueven una cultura de respeto a la diversidad afectiva y sexual. Tengo derecho a expresarme, reunirme, asociarme y manifestar públicamente mis afectos y mi identidad sexual.
Ninguna persona, basada en prejuicios e intolerancia o en cualquier otra razón, puede discriminarme, coartarme, cuestionarme, chantajearme, lastimarme, amenazarme ni agredirme verbal o físicamente por la manifestación pública de mis afectos.

3. Derecho a ejercer y disfrutar plenamente mi vida sexual.

El disfrute pleno de mi sexualidad es fundamental para mi bienestar como persona y como parte de una sociedad democrática.

Tengo derecho a vivir cualquier experiencia sexual o erótica que yo elija de manera libre, siempre que no infrinja las normas jurídicas; esta libertad es propia de una vida emocional y sexual plena y saludable.
Nadie puede presionarme, discriminarme, inducirme al remordimiento o castigarme por ejercer o no actividades relacionadas con el disfrute de mi cuerpo y de mi vida sexual.

4. Derecho al respeto de mi intimidad y mi vida privada.

Mi cuerpo, mi espacio, mis pertenencias y la forma de relacionarme con las y los demás son parte de mi identidad y mi privacidad.
Tengo derecho al respeto de mis espacios privados y a la confidencialidad en todos los ámbitos de mi vida, incluyendo el sexual.
Ninguna persona puede difundir información personal ni sobre los aspectos sexuales de mi vida.

5. Derecho a decidir con quién compartir mi vida y mi sexualidad.*

Existen varios tipos de familia, de unión como pareja y de convivencia que legalmente deben ser reconocidos. Ninguno de mis derechos fundamentales puede ser restringido a causa de mis decisiones en el ámbito sexual y de pareja, así como las relativas a formar una familia.
Tengo derecho a decidir libremente con quién compartir mi vida personal, mi intimidad, mi sexualidad, mis emociones y mis afectos.
Nadie puede imponerme el matrimonio y menos obligarme a sostener una relación afectiva, sexual y de intimidad con otra persona en contra de mi voluntad.

6. Derecho a la igualdad de oportunidades y a la equidad.

Las mujeres y los hombres jóvenes, aunque diferentes, somos iguales en oportunidades y derechos ante la ley, y debemos serlo ante la sociedad.
Como joven, tengo derecho a un trato digno y equitativo, y a gozar de las mismas oportunidades de desarrollo personal e integral, sin importar mi sexo ni mis preferencias sexuales.
Nadie, en ninguna circunstancia, debe limitar condiciones o restringir el pleno goce de todos mis derechos individuales, colectivos, sociales y sexuales.

7. Derecho a vivir libre de toda discriminación.

Cualquier discriminación atenta contra la dignidad humana. Tengo derecho a que no se me discrimine por mi edad, mi sexo, preferencia sexual afectiva, estado de salud, religión, origen étnico, forma de vestir, apariencia física, identidad, o por cualquier otra condición personal.
El Estado está obligado a velar y garantizar la protección contra cualquier forma de discriminación en los ámbitos educativo, laboral, de salud, religioso y de seguridad pública.

8. Derecho de vivir libre de violencia sexual.

Cualquier forma de violencia hacia mi persona afecta el disfrute de todos mis derechos y del ejercicio pleno de mi sexualidad.
Tengo derecho a la libertad, a la seguridad jurídica y a la integridad física y psicológica.
Ninguna persona puede acosarme, hostigarme, abusar de mí o explotarme sexualmente. El Estado debe garantizarme una vida sin tortura, maltrato físico-psicológico, abuso, acoso o explotación sexual.

9. Derecho a la libertad reproductiva.*

Las decisiones sobre mi vida reproductiva forman parte del ejercicio y goce de mi sexualidad.
Como mujer u hombre joven, tengo derecho a decidir, de acuerdo con mis deseos y necesidades, entre tener o no hijos, cuántos, cuándo y con quién, asumiendo la responsabilidad que conlleva esa decisión.
El Estado debe respetar y apoyar mis decisiones sobre mi vida reproductiva y brindarme la información y los servicios de salud que requiero, haciendo efectivo mi derecho a la confidencialidad.

10. Derecho a los servicios de salud sexual y a la salud reproductiva.*
La salud es el estado integral de bienestar de las personas, incluyendo aspectos físicos, mentales y sociales.
Tengo derecho a un servicio de salud sexual gratuito, oportuno, confidencial y de calidad.
El personal de los servicios de salud pública no puede, bajo ninguna condición, negarme información o atención, y éstas no deben estar sometidas a ningún prejuicio.

11. Derecho a la información completa, científica y laica sobre la sexualidad.

Para decidir libremente sobre la vida sexual se requiere información laica y científica, cuyos temas inherentes son la sexualidad, equidad sexual, erotismo, afectividad, reproducción y diversidad.
Tengo derecho a recibir información sexual veraz, libre de prejuicios, objetiva y no sesgada, conforme a las necesidades particulares de las y los jóvenes.
El Estado debe brindar información laica y científica en sexualidad; garantizando que otras instituciones de orden público y social respeten este derecho.

12. Derecho a la educación sexual.

La educación sexual es necesaria para el bienestar físico, mental, social y para el desarrollo humano, porque forma parte y habilita a las personas para tomar decisiones en un marco ético y cívico; de ahí su importancia para las y los jóvenes.
Tengo derecho a una educación sexual sin prejuicios que fomenten la toma de decisiones libre e informada, la cultura del respeto a la dignidad humana, la igualdad de oportunidades y la equidad.

13. Derecho a la participación en las políticas públicas sobre sexualidad.

Es propio de una sociedad democrática tomar en cuenta las opiniones y propuestas de la ciudadanía y los diversos sectores de la sociedad para la definición de las políticas públicas.
Tengo derecho a participar en el diseño, implantación y evaluación de políticas públicas y programas sobre sexualidad, salud sexual y reproductiva, y a solicitar a las autoridades gubernamentales y a las instituciones públicas que construyan y promuevan los canales necesarios para mi participación. Asimismo, asociarme para dialogar, crear y promover acciones propositivas para elaborar y poner en marcha políticas públicas que contribuyan en mi salud y bienestar.
Ninguna autoridad o servidor público debe negarme o limitarme, de manera injustificada, la información o participación referente a las políticas públicas sobre sexualidad.
* Si eres menor de edad consulta el Código Civil de tu Estado.

martes, 24 de junio de 2008

TRANS...


En un Mundo de Gusanos Capitalistas hace falta Coraje para ser Mariposa.


PRIMER COOPERATIVA DE TRABAJO NADIA ECHAZÚ, DE TRAVESTIS Y TRANSEXUALES.


¿Y dónde ocurre eso? En Buenos Aires, por supuesto. En nuestro paisitio estamos a años luz de lograr -siquiera la idea de- la construcción de la ciudadanía travesti y transexual.

lunes, 23 de junio de 2008

TODOS CONTRA EUROPA

Ahora que la (ex)colonizadora, rica, clasista, abolicionista, burguesa, blanqueada, autoproclamada liberal, progresista, antimusulmana, procristiana negada ha quedado satisfecha en su avaricia, descubre que le sobran delicuentes (inmigrantes) en su hermosa casa y que encima le afean los jardines que estos mismos han cuidado con dedicación.
Primero fue Italia, la más racista de todas las Hijas Predilectas de la iglesia católica (¿Podría esperarse menos teniendo en sus entrañas el tumor del Vaticano?). Luego siguió Francia (la otra preferida de Yavéh; que junto con las trillizas España y Polonia, conforman el incesto perfecto de la Puta de Babilonia) y es moneda común en USA, donde la xenofobia viene en su discurso mormón, calvinista, evangélico o de cualquier denominación religiosa que sea (que en muchos casos da igual). El argumento en el que se apoya Bruselas para dictar la repatriación (linda la palabrita) de los inmigrantes (con o sin papeles) es que ya somos (son) muchos y el dinero es poco.
Estoy siendo simplista ante una realidad que es compleja. Lo evidente es que en tiempos de crisis los gobiernos se tornan conservadores para no perder la benevolencia de sus electores. Lo que ocurre es que Europa se siente amenazada, y paranoica cree tener el enemigo dentro de su casa y expulsa a los extraños y cierra sus puertas y ventanas. La UE piensa que barriendo su acera sus ciudadanos (mande in Europa) volverán a ser felices. Ilusa. Se hace prisionera de sí misma (de sus terrores y de sus desdichas) actuando de esta manera. Se escandalizan de las acciones de los gringos y actúan igual. Con la diferencia que aquellos siempre han sido así y ésta se fingía samaritana.
Europa está actuando como la vieja rica que un día descubre que la falta un par alhajas. Neurótica, culpa a la sirvienta y la despide, no sin antes acusarla de ladrona, ingrata y maldecirla, amenazándola con meterla a la cárcel si vuelve. Pero al cabo de los días echa de menos el desayuno en su cama, la limpieza de su casa; observa horrorizada la basura en los contenedores, el refrigerador vacío, la hierba crecida en el jardín. Contempla entonces (cristianizada) la posibilidad de pedirle a la mucama que regrese; eso sí, bajo ciertas condiciones; después de todo ahora sabe que ella no hurtó las joyas. Ah, que vuelva sí, pero no le pedirá perdón ni la indemnizará. Así están los 27 que integran ese proyecto ilusotópico que asombró al mundo. Y que ahora horroriza. Si miramos bien, resultará que América Latina es el mejor lugar del planeta para vivir en paz (se aplican restricciones).
Miente Europa cuando alega que es la crisis (las crisis) la causa que la obliga actuar así con aquellos que durante años le han lavado el culo, servido la comida, hermoseado sus jardines, costeado su ocio, financiado su confort, tolerado su pereza, regulado su riqueza. Quienes han propiciado este caos son aquellos poco que se han quedado con mucho de los recursos del mundo; ha sido la avaricia y la ambición de unos cuantos los que desataron la entropía y ahora se busca culpables que paguen la deuda. Y siempre es el más feo (o el más pobre) el que la paga.
Cómo me gustaría que los africanos se volvieran a sus casas y con lo aprendido en Europa se organizaran y sacaran adelante su continente. Que los sudacos se regresaran al Cono Sur y reconstruyeran la dinámica de sus países. Cómo me gustaría que fuera posible mandar a la chingada a la UE y a cuanto país rico se ha servido de los más jodidos y ahora nos miran por encima del hombro. Sería grato ver en ruinas el edén que el trabajo cotidiano (y mal pagado) de estos indeseables llegó a construir para orgullo y (hoy) vergüenza de la humanidad.